Carta a mi generación,
Nos dijeron que íbamos a ser clase media, y que un buen trabajo, o unos estudios, nos garantizarían un porvenir de seguridad y placidez. Vimos como aumentaba la cantidad y diversidad de las cosas a nuestro alcance, como dejamos atrás la yogurtera y se multiplicaban las variedades de productos lácteos en las estanterías de los supermercados, como volar se convertía en algo tan normal como coger el autobús, como la juventud se alargaba más allá de lo razonable y como, mientras, ese futuro prometido se alejaba más y más.
Y en eso llegó la crisis, y con ella desapareció toda esperanza de futuro. La democracia miró hacia otro lado, los sindicatos también. Lo llamaban democracia, pero no lo era. No nos representaba. Salimos a las calles el 15M, nos unimos a las redes sociales y buscamos salidas para nuestras vidas, provisionales y precarias, como siempre. Ya no podíamos alargar más la juventud, pese a que seguía alargándose en las encuestas. No había futuro, sólo presente.
Ahora cerramos un ciclo, el ciclo de la inocencia, del aprendizaje, de las ilusiones y las decepciones. Pero abrimos otro, un ciclo en que empezaremos a tomar en nuestras manos las riendas de este país. Y tenemos una oportunidad que, por desgracia, no tienen todas las generaciones, sólo algunas, de tanto en tanto: mirar al frente y decidir qué sociedad queremos, romper con las inercias y los círculos viciosos. Tenemos la oportunidad hacerlo mejor que la de nuestros padres, la que el año en que vinimos al mundo, alumbró un régimen demasiado poco democrático, tejido con miedo y silencios, hecho de renuncias y de derrotas disfrazadas de acuerdos.
Parece imposible que el 20D ya esté aquí. Y el 2016 a un paso. Cinco años no son nada, pero parecen eternos mientras discurren. Hemos cambiado, nos hemos cambiado unos a otros, hemos sembrado la semilla de un país nuevo y mejor. PODEMOS es un instrumentos para ello, el mejor que tenemos. Seguiremos cambiando, pero el 20D será una referencia colectiva que no podremos olvidar. Cuando todo cambió o cuando todo empezó a cambiar.
Seguimos,
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